EL AMOR COMO ACTO DE CUIDAR

Amar a un bebé no siempre es ese amor perfecto que imaginamos. A veces llega envuelto en noches sin dormir, lágrimas inesperadas y un cuerpo que intenta recuperarse mientras la vida se reorganiza. Muchas veces, cuando entro en una casa en pleno posparto a hacer una asesoría, lo primero que veo es cansancio. Pero detrás del cansancio, siempre aparece algo que me conmueve: una forma de amor que no siempre sale en las fotos, pero que sostiene de verdad.
EL AMOR QUE SE PREPARA PARA SOSTENER
Durante el embarazo nos preparamos para el parto. Leemos, investigamos, hacemos listas y elegimos dónde y cómo queremos parir. Y está bien. Es un día importante.
Pero el amor también está en prepararse para lo que viene después.
No hablo de saberlo todo, ni de tenerlo todo bajo control. Hablo de tener un lugar seguro al que acudir cuando surjan dudas, emociones intensas o esas preguntas que aparecen a las tres de la mañana.
Formarse, preguntar, buscar acompañamiento… es un acto de amor hacia ti y hacia tu bebé.
Por eso, cuando una familia reserva una asesoría conmigo veo amor en acción.
AMAR TAMBIÉN ES PEDIR AYUDA
Hay una idea que aparece mucho en las casas a las que voy: “tengo que poder con todo”. Y no, no es así.
Pedir ayuda es una forma profunda de amar. No porque no puedas, sino porque no tienes por qué hacerlo sola.
En la lactancia esto se ve muy claro.
Cuando algo duele, molesta o angustia… no puede ser. La lactancia no debería doler nunca.
Buscar a una asesora de lactancia no es un signo de fallo, sino de amor por ti y por tu bebé. Es elegir avanzar de una forma más tranquila, más informada y más acompañada.
EL AMOR QUE SOSTIENE A QUIEN ACABA DE LLEGAR (Y A QUIÉN YA ESTABA)
En las casas veo historias distintas: parejas que no saben cómo ayudar, abuelas que tienen miedo de molestar, madres que se exigen demasiado.
El amor aparece en gestos pequeños: en el vaso de agua que alguien te deja al lado, en la siesta que te permiten dormir, en un “estoy aquí” dicho bajito.
Cuidar también es descansar.
Cuidar es pedir que te hagan la comida, dejar a alguien sujetar al bebé para ducharte, o apagar el móvil cuando necesitas espacio.
Son gestos sencillos que sostienen más que cualquier teoría.
A veces, el mayor acto de amor es permitir que te cuiden.
Dejar de intentar demostrar que puedes con todo y abrir un espacio para que la maternidad se viva con menos exigencia y más calma.
En muchos acompañamientos lo repito: “Sostener también significa dejarse sostener.”
Hoy sé que el amor en la crianza no siempre es suave, pero siempre es verdadero.
Y sé que cuando buscas apoyo, un curso, una asesoría o un acompañamiento… lo que estás haciendo, en el fondo, es elegir una forma de amar mejor: a tu bebé, sí, pero también a ti.https://matria.net/servicios-maternidad-en-burgos/consultas-de-maternidad/
